Las vicisitudes por las que pasó la joven alemana Anna Frank durante la Segunda Guerra Mundial quedaron registradas en su diario. Escrito entre 1942 y 1944 a su amiga imaginaria “Kitty”, es un documento que sirve de referencia para conocer sobre las relaciones entre los nazis y los judíos. A su vez, también refleja la esperanza y la fe de un mundo mejor. 

Desde el 4 de febrero, jóvenes y docentes reciben sesiones sobre su pensamiento en la sala infantil La pulga y el piojo del Centro Cultural Padre Carlos Guillermo Plaza s.j. Este programa se realiza en alianza con el Espacio Anna Frank, que promueve la práctica de la coexistencia, entre los distintos grupos sociales sin distingos de credo, raza, educación o situación socioeconómica.

“Anna Frank, joven como yo”, es el taller dirigido a los niños de 6° grado del Colegio San Agustín de Caricuao. Utilizando el libro Anna Frank (2005), de Josephine Poole y Angela Barret, se ofrece un programa de lectoescritura para aproximarlos a los valores del respeto, con énfasis en el reconocimiento del otro, y la coexistencia. Se dicta todos los martes. 

A los docentes, por su parte, se les expone “Diez herramientas de coexistencia en el aula”, compuesto por una serie de ideas para promover la coexistencia dentro del salón de clases y amenice el proceso educativo. Se dicta todos los jueves. 

Luis Jiménez, coordinador del área educativa del Espacio Anna Frank, en conjunto con el voluntariado de Anna Frank se encargan de llevar a cabo las actividades en la sala infantil. Se realizarán hasta el 20 de febrero. 

La Coordinación de Extensión Cultural del Centro Cultural de la Universidad Católica Andrés Bello continuará realizando estas actividades para estimular la coexistencia y el respeto. Si tiene interés en la experiencia, puede enviar un correo a ymendezg@ucab.edu.ve

♦ Texto: Crysly Egaña / Fotografías: Yelitza Méndez