El destacado Profesor de la UCAB, Economista Daniel Lahoud nos ofrece la siguiente reseña del libro Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero del autor Keynes, J.M. Cuyo contenido está inmerso en una complejidad interesante.

Hay que entender de primeras que la Teoría General (TG) es un libro demasiado confuso y su interpretación puede siempre traslucir el tinte de la subjetividad de que si esta es realizada por alguien que comulga o no con las ideas de Keynes, al menos con las keynesianas, porque también se tiende a suponer que las ideas de Keynes son las que están en los manuales académicos de Macroeconomía, por eso se considera que es un manual con recomendaciones de política para salir de todos los problemas económicos y quizá a eso contribuye el nada apropiado título del libro, porque cuando se escucha “Teoría General” puede pensarse que efectivamente es un manual de aspectos teóricos generales. También es común la creencia de que es una defensa continua y persistente sobre la intervención gubernamental en los aspectos mas diversos de la economía.

Hay dos intentos que parten del primer capítulo que es acabar con el pasado Clásico y proponer una nueva forma de entender la economía, a partir de la TG, sin embargo, la misma confusión y el desorden del libro conspiran para que uno no logre entender los límites de una y otra realidad. Consideramos que el libro está escrito de una forma laberíntica, para que el lector se pierda entre los capítulos del libro, y como en los laberintos de la antigüedad fallezca, bien sea por la acción de un monstruo mitológico, o por la cruel inanición, esperando salir airoso de la lectura.

Lo cierto es que es el libro más influyente en economía durante el siglo XX, al menos hasta este momento e involucró un cambio de paradigma. De hecho en las universidades se usó el libro de Say, hasta que se publicó el libro de Mill, luego el de Marshall, pero desde el libro de Keynes, se saltó a los manuales específicos de Microeconomía, de Macroeconomía, de Comercio Internacional. Pero no se utilizó el libro de Keynes como manual de economía. Muy a pesar que en Universidades como la de Harward, compraron cajas de la primera edición para todos los estudiantes. El libro siempre requirió que un Sacerdote tradujera qué dijo el “oráculo” entre los alucinantes vapores del “Circo” de Cambridge.

Antes de La Teoría General la Macroeconomía se limitaba a la parte monetaria, por eso había una vinculación entre la Micro y la Macro, por eso la teoría cuantitativa del dinero tenía dos expresiones bastante similares, la Ecuación de Cambridge (que realmente era de Marshall) y la Ecuación de Fisher, pero ambas fueron construidas en una época en la que los agregados no existían. Otro aspecto es que se intentaba entender los efectos del ciclo y Marx ahí, casi alumbraba sólo con su visión del subconsumo, por eso también su pugilato contra Say, y por eso en Keynes hay la ratificación de que la Ley de Say no se cumple, claro, esa tampoco era la ley de Say, por tanto sería absurdo que se cumpliera. Por eso también asume, la teoría del Ciclo de Foster y Catching (1923) y se mantiene que el ciclo es una caída en el Consumo, por tanto un incremento en los ahorros de los particulares.

Pero la vinculación entre la Microeconomía y la Macroeconomía se quebró desde ahí, no en balde, el Consumo se confunde con la Demanda y se separa la Inversión y el Ahorro, como si perteneciese a ámbitos diferentes. La vinculación estaba rota además, cuando se permitió a los bancos centrales la emisión fiduciaria y el financiamiento del déficit, que aunque no es la propuesta de Keynes, si lo fue de los keynesianos de cualquier tendencia.

En cuanto al Dinero, aunque no lo declara, parece mantenerse como en el Tratado del Dinero dentro de la propuesta Cartalística de Frank Knapp, por lo que en la Teoría General se asume que la tasa de interés es el precio del dinero, y aunque ambas obras estaban en alemán en la época en la que se escribió la TG, no se aceptó lo que los austríacos referían sobre el dinero. Hay que añadir, que aunque hace depender la inversión de la Eficiencia Marginal del Capital y añade una explicación de la Demanda Especulativa de Dinero, no existe en su propuesta una Teoría del Capital que pueda explicar la formación de la tasa de interés y su relación con fenómenos como el Ahorro y la inversión, y la vinculación de estas con el Ciclo.

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