#IA: «Soy inevitable»

Inevitable: (Del lat. inevitabĭlis). Adj. Que no se puede evitar.
RAE

Muchos sienten que la tecnología desde siempre los ha atropellado, pero últimamente, no solo sienten que los atropella, sino que lo hace reiteradas veces, frenéticamente y sin descanso. Quizás estemos viviendo el inicio de una tormenta perfecta, pues las circunstancias, el contexto actual y la «evolución» tecnológica están en un punto de no retorno el cual, a mi criterio, nos llevará a un futuro que puede ser cualquier cosa, menos eso con lo que siempre soñamos, ¿qué es lo peor?, todo esto pareciese ser ..

Esta es la primera entrega de mi columna #IA para EzCultura, aquí reflexionaré y opinaré acerca de toda la información que investigo, que el algoritmo me envía o que mis colegas, aliados, colaboradores y conocidos me comparten todos los días. Les confieso lo que pienso: «la tecnología me apasiona, mis orígenes están basados en ella, pero se está saliendo de control».

Habemos de generalidades:

1.- LA GENTE: siendo discreto, diría que el 99% de nosotros no está ni listo ni claro de cara a «lo que viene». Vemos el futuro como una vivencia muy pero muy lejana y la realidad es que ya estamos en el; no nos damos cuenta, pero la velocidad con la que se adoptan los cambios, como las tendencias de moda se aplastan a si mismas y como nos «acostumbramos» a todo disfrazándolo de «evolución» es realmente asombrosa; y eso no es lo alarmante, lo alarmante es que lo hemos normalizado y no estamos pensando en las consecuencias.

(A1) Veámoslo de este modo, hace 20 años, si queríamos que alguien leyese algo que habíamos escrito, utilizábamos el correo convencional, los tiempos entre un envío y una respuesta oscilaban -con suerte- en unos 90 días (esto si finalmente llegaba al destinatario), ni hablemos de tiempos si lo que pretendías era hacer un envío esperando respuestas de varios destinatarios. Aparecieron el correo electrónico y los chats (en todas sus versiones y sabores) y esta brecha se redujo a segundos, minutos, o cuando mucho horas (solo limitado por el acceso a internet de los usuarios o a su pericia, pero ya no al canal) y esto acortó enormemente el ciclo y la forma de como hacemos las cosas, como asumimos los cambios, incluso cambio la forma de medir, ver, evaluar y hasta de «conspirar». Nos acostumbramos a «la rapidez», llegaron los dispositivos móviles y comenzamos a hablar de algo que jamás habíamos experimentado: La inmediatez; el beeper y la posterior aparición del sms, fueron el caldo de cultivo ideal para lo que vendría posteriormente: «la mensajería instantánea»; el resto ya es historia. Twitter nos enseñó a escribir en 140 caracteres básicamente cualquier cosa y por mera supervivencia aprendimos a comunicarnos en un par de lineas, con abreviaturas y por medio del uso de emoticones; hasta aquí todo bien, el tema comienza a complicarse cuando se hizo normal que una máquina comience a contestar nuestros mensajes, que quien se comunica lo sepa y se tome las respuestas como ciertas y normales. Es así como hoy en día, hay gente casada y hasta viuda de «Tamagotchis«, situaciones como la de película «HER» son ya habituales y hasta hemos «resucitado» personajes célebres y podemos conversar con ellos en la virtualidad.

2.- LOS AVANCES: desde siempre hemos tenido una sola limitación: el canal, a fin de cuentas todos los avances están ligados a la velocidad y la eficiencia de cómo nos comunicamos y aquí, la evolución de las redes -en lo que a hardware se refiere- y el internet han sido cruciales. Si no lo ven de esta forma pregúntense: ¿existe un país del 3er mundo que disponga de redes de comunicación de última línea y acceso irrestricto y masivo al internet?, la respuesta es sencilla: NO, y no se trata de: «porque es del 3er mundo no puede costearlo», se trata de: «es del 3er mundo porque no lo tiene» y esto le hace extremadamente cuesta arriba implantar los cambios -y por ende adoptarlos- en el resto de las áreas de la vida cotidiana.

(A2) Así como el correo electrónico «revolucionó» nuestras vidas, nada de esto hubiese sido posible si en el ínterin no hubiésemos pasado de comunicarnos por medio de un cable coaxial a 9600 baudios, a hacerlo por fibra óptica a «N» cantidad de Gigabits por segundo; obviamente ligados a la velocidad de procesamiento de los «ordenadores» y al desarrollo del «paralelismo masivo» que desde el día 1 no ha parado de crecer.

3.- EL CONTEXTO: si hay que definirlo en una palabra utilizaría: <distópico>, aunque gradual, lo que hace más llevadero el asunto y «fácil» de asimilar. En la actualidad el conflicto es el rey, en todos los ámbitos, y es en el conflicto donde los interesados en la implantación de los cambios significativos han encontrado la excusa perfecta para hacerlo. Ojo, sea para bien o para mal, no todo es negativo, de hecho, la tecnología no tiene la culpa, en dado caso la tiene «quien la emplea» con fines punibles, es decir, «la tecnología no es el diablo, somos nosotros mismos».

(A3) Si tiene dudas de lo anterior, evalúe tecnológicamente el mundo antes y después de la aparición del COVID19 -incluso en el 3er mundo-, y piense en realidad: ¿Estamos en el mismo punto o «avanzamos» ?.

4.- LOS INTERESES: Obviamente tiene que «ser negocio» para alguien, y los negocios no solamente se miden en dinero, de hecho, está más que comprobado que actualmente la influencia y la información son la moneda más estable y codiciada, con lo cual hablar de intereses resulta bastante complejo y abstracto, pues sin conocer la «estrategia real» de quien lo busca, es prácticamente imposible de rastrear o de medir cualquier resultado antes de que se capitalice, pues a no ser que tengamos una «bola de cristal» para mirar el futuro, solo es posible entenderlo desde fuera, una vez que quien lo busca lo logra. Como todo en esta vida, aquí la ética es crucial y sí, es muy extraño -y hasta inocente- colocar juntos en un mismo párrafo palabras como interés y ética; en este punto, solo nos queda la fe o la desconfianza absoluta, y nos guste o no, siempre escogemos un bando sin importar las razones.

(A4) Ser filántropo está de moda y crecerá aún mas como tendencia, solo nos resta esperar y evaluar al final quienes eran de verdad y quienes no, triste y hasta paradójico, pero es lo más cierto.

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver todo lo anterior con que la Inteligencia Artificial y todo lo que desencadenará sea inevitable?, pues sencillo: la gente continuará dejándose llevar por la inercia «bailando al ritmo que le toquen» y la tecnología no parará de avanzar (atentos a este punto), todo esto en un contexto que tiende a complicarse día tras día y manejado cada vez por menos manos, cuyos intereses sieguen estando en un área gris y sin mayores opciones de poder ser «regulados» o «controlados» en pro de un bien común real y con claras muestras de acumular poder cada vez más.

Eso sí, el gran factor a estas alturas del camino es la Inteligencia Artificial, pues está tomando más espacio todos los días y porque ha evolucionado al nivel en que ya algunos motores o entes tienen la capacidad de desarrollar (programar) y crear a otros, demostrando ser incluso más eficientes que los humanos que las crearon. Si a esto le sumamos la masificación de dispositivos y las funcionalidades en las que hoy se emplea, no estamos muy lejos de que esté por todos lados. Luego sumemos el «componente militar», donde el sueño del «soldado perfecto» está cada vez más cerca y donde al día de hoy vigilantes robóticos como el icónico «perro» que ya custodia diversas ciudades, dispone de un modelo con capacidades de francotirador, capaz de acertar en un blanco a 1500 metros siendo irrastreable y con unas dimensiones lo suficientemente pequeñas como para ocultarlo en cualquier lugar. De drones, aviones, exoesqueletos, entes netamente digitales que se mueven solo en la red, ni siquiera hablemos en esta entrega, enfoquémonos en lo que a hoy podemos ver.

¿Todo es malo?, pues no, hay aplicaciones en las que la tecnología y la Inteligencia Artificial se están utilizando de forma responsable y aporta avances importantes. ¿La mejor noticia?, todo lo que está por venir aún no ha llegado y estamos a tiempo, aunque muy lejos de lograrlo, pues no tenemos conciencia de todo esto, es por ello que escribo esta columna.

¿Entonces por qué es inevitable?, resulta irónico, pero hasta la propia Inteligencia Artificial pronostica que «La única forma de evitar una guerra nuclear desatada por una IA es no contar con ella». Estas palabras son de MEGATRON TRANSFORMER, una inteligencia artificial desarrollada por la Universidad de Oxford durante un debate en la Saïd Business School, para cerrar un curso que se centró precisamente en IA y sus implicaciones éticas. ¿Las razones?, si evaluamos la historia, nuestra tendencia siempre ha sido «destruirnos a nosotros mismos» y estos motores aprenden de nuestras experiencias y del contenido que generamos.

Ricardo Arispe.

Fuente: EzCultura.com

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