A través de los diarios del célebre autor checo conocemos su intimidad reflexiva plasmada en un tono estilístico que solo el género epistolar es capaz de evocar. Kafka plasmó sus memorias en trece cuadernos, los cuales se encuentran en esta edición organizados a partir de un primer apartado con sus cartas desde 1910 hasta el año de su muerte en 1923.

Aquí desarrolla su excepcional personalidad bajo meditaciones dominadas por la tristeza y la queja, mientras que el otro apartado se enfoca en sus viajes, en los cuales se le nota más luminoso.

“Estos trece cuadernos forman un todo estilístico que he tratado de conservar. El autor apunta a ideas literarias, comienzos de relatos o reflexiones que le pasan por la mente. Los principios que lo guían, la forma en que busca y encuentra en estos esfuerzos literarios un contrapeso para el mundo hostil que lo rodea, su odiado empleo, cansador, realmente agotador; todo esto aparece repetida y detalladamente descrito por las anotaciones de los diarios”, señala Max Brod (1950), su amigo a quien el mismo Kafka le dirige alguna de sus cartas en esta compilación y testamentario de toda su obra.

En este diario, no solo ofrece vivencias redactadas desde el recuerdo sino también pasajes detalladamente escritos de sus sueños, ideas literarias y pensamientos vagos e incompletos que fueron olvidados en el proceso de la escritura o porque el tiempo los borró.

Algunas de estas anotaciones fueron escogidas posteriormente por el mismo autor para formar parte de sus obras literarias y otras permanecieron en las cartas como un registro de su intimidad.

Aquellas personas interesadas en obtener el acceso físico de esta compilación, la pueden encontrar en la biblioteca bajo la cota: PT2621 A265