Propone un viaje a la otra cara de la belleza, aquella que no se ve a simple vista pero que la construye “pinza a pinza”. A través de su lente, Coelho, desde su cotidianidad como estilista, explora la fragmentación del cuerpo como lienzo y exalta los detalles, las imperfecciones y las cicatrices que se desprenden del proceso creativo. Su trabajo celebra los cuerpos reales y desmaterializa la talla para presentar una forma de belleza más auténtica y expresiva.
La fotografía de moda es, en su superficie, una celebración de lo visible, un instante diseñado para seducir, inspirar y vender anhelos. Sin embargo, su verdadero poder y su más profunda belleza reside en el complejo universo de decisiones, talentos y miradas subjetivas que convergen para crearla. La fotografía de moda como resultado es la amalgama de las muchas miradas involucradas en el proceso.
Esa idea de la belleza que está en lo que no se ve es fundamental en este trabajo Samuel Coelho, quien devela lo oculto desde el lente de la fotografía de moda pero que de igual forma la constituye. Nos habla desde su cotidianidad como estilista de moda, una mirada voyeurista que se mueve en la plasticidad entre de la piel y la ropa, de lo lúdico que es el fitting en la moda como si se tratara de un juguete donde piezas de diferentes colores, texturas y formas deben calzar en un molde, de dar a conocer la otra cara de la belleza, la que no se ve, pero la construye pinza a pinza. La propuesta que surge a partir de la serie fotográfica que denominó “compilando los clips”, hace referencia a la fragmentación que convierte al cuerpo en un lienzo y explora una colección de detalles y sensaciones donde la identidad es parcial, multifacética e inestable en medio de la ausencia total del cuerpo .
Si lo visible y evidente dicta las normas sobre el cuerpo, el anonimato se hace presente y aún así construye identidades desde la ausencia del cuerpo en su totalidad, la ausencia de nombres de diseñadores y marcas, la ausencia del célebre fotógrafo, ausencia de lo individual.
Es una exaltación a los cuerpos reales, a las imperfecciones y cicatrices de la moda donde la talla se desmaterializa y nos presenta otra forma de belleza. Tal como lo menciona Eco (2007) el verdadero valor estético de lo imperfecto está en su capacidad de transmitir verdades y emociones, la denominada “belleza de la expresión” que sobrepasa la “belleza de la forma” donde se idealiza y se agrada. Sin temor me atrevo a asegurar que esta muestra es fotografía de moda, una forma de verla, de redimensionarla y mostrar los matices de la individualidad en un contexto donde el proceso es el resultado.
La serie fotográfica es una redimensión de la fotografía de moda donde el proceso se convierte en el resultado final.








Texto cortesía de Mario Goncalves Carballo, curador.
Fotos cortesía de Comunicaciones.
