“Lo que hay no es reducible a entidades o a cosas en principio invariables: las cosas o entidades son explicables más bien en función de, o dentro del contexto de, procesos. El proceso se contrapone al ser (estático) o a la sustancia”

Ferrater, J. Diccionario de filosofía (1991)

La perspectiva nómada de Génesis Alayón es muy personal porque nace de sus propios recorridos: los mapas que cuelgan como banderines son de las rutas que ella ha transitado, fueron modificados (recortados) para que no fuesen mapas de la zona en general, sino de su recorrido particular. Como nómada, ha recorrido distintos lugares, dejando unos en busca de otros, todos ellos se representan en siluetas que se superponen para representar su propia experiencia.

Debe entenderse la obra de Génesis como se conciben sus viajes: procesos conformadores. En el arte procesual, el registro fotográfico narra un proceso: presenta imágenes del antes, durante y después. Este proceso registrado asume el valor comunicador de la propia experiencia creativa, de tal manera que esta trasciende hasta transformarse en la esencia del trabajo. Que la obra haga un referente a mapas y autobuses no la hace nómada, su proceso de construcción sí;  la obra comienza en el momento en que la artista recorre las calles y las registra, cuando se monta en autobús y comienza a rodar, cuando confiesa que ha vivido en distintos lugares y todos le han enseñado algo.

Los mapas están, además, acompañados de dos cuadros, donde se aprecian asientos de autobuses, el medio de transporte del nómada citadino.

El escritor inglés Anthony Burguess decía que “no tiene demasiado sentido escribir una novela a menos que pueda mostrarse la posibilidad de una transformación moral o aumento de sabiduría que opera en el personaje o personajes principales […] Cuando una obra de ficción no consigue mostrar el cambio, cuando el sol muestra el carácter humano como algo rígido, pétreo, impertinente, abandona el campo de la novela y entra en la fábula o la alegoría”.

En este caso, no tendría sentido tomar como único objetivo el producto final, aquí debemos tomar en cuenta todo el proceso artístico y experiencial de la artista como la obra de arte total. El resultado final es lo que meramente se expone. Esta es la manera de entender al arte nómada, por nómadas. Como diría el curador Humberto Valdivieso: “trazar es la consciencia del hecho creativo”.

Los lienzos muestran cambios a través del proceso de creación artística, al igual que las personas que realizan un recorrido o una mudanza. Los recorridos son los que nos modifican de la misma manera: nos pintan de distintos colores, nos recortan, nos trazan. Las personas no son un resultado definitivo y estático, somos seres en constante cambio y construcción, diferentes todos los días.